lunes, 11 de abril de 2011

E.N.D.

Fin, terminó. Bueno, técnicamente nunca terminó porque nada empezó. Si todo hubiese sido más serio, entonces podríamos hablar de un final, de un adiós. Es paradójico el que nada comenzara por miedo a que todo terminara, y ahora ni si quiera hay nada que retomar. Cobarde, eso es lo que estás hecha; miedica. Tírate al vacío de una jodida vez! No mires hacia abajo, no te sirve de nada el miedo a las alturas. Qué pretendías? Que no hiriera tu corazón? Has fracasado. Claro, existe un quizás, el 'quizás dentro de un tiempo podríamos haber llamado a las cosas por su nombre' pero, qué ocurre cuando te quedas sin tiempo? Cuando el ahora significa también el mañana, porque sabes de sobra que no hay nada más allá de este instante, que lo que estás viviendo es tan efímero que se va a apagar en cuanto respires una segunda vez; cuando te toca mover ficha y ya es tarde; cuando de repente echas de menos a alguien que antes era insignificante. Adéntrate en al oscuridad, de nada sirve que te quedes en la penumbra; vamos, salta.

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