sábado, 26 de marzo de 2011

marzo

La brisa acariciaba tu sonrisa. Aún recuerdo la arena entre los dedos de mis pies, y tú que no querías descalzarte... Eres un hipócrita, sabes? Ahora no me vale que me vengas con cuentos de que te encanta la playa, mentiroso! No sé si pretendías o no hacerte el interesante, aunque desde luego lo parecías, sobre todo con aquello de despertarme a las seis, vendarme los ojos, y llevarme a ver amanecer. Que sí, que aquel pequeño reducto de arena en la orilla del Tíber no era lo que yo había soñado, pero seguía siendo un amanecer, una playa, tú y yo. Siempre fuimos un 'tú y yo' extraño, tan efímero y a la vez tan eterno; diferente, especial.


Foto: el Tíber en Roma, 2010