lunes, 21 de marzo de 2011

234, elogio de la locura

Corre, que llegamos tarde a tomar el té de las cuatro y sesenta y tres. Corramos saltando azoteas, allí donde estemos preparados para estar a la altura de las circunstancias; volemos como los pájaros, deshazte de tu jaula, de la prisión que nos aleja de la realidad. Saltemos desde un rascacielos mientras comemos helado de coco y chocolate. Cómprame la mitad del mundo, quiéreme. Hazme sentirme viva.

1 comentario:

David dijo...

Qué sensación de libertad. :)
Me encanta!