lunes, 28 de marzo de 2011

daisies on her hair








Welcome spring.

sábado, 26 de marzo de 2011

marzo

La brisa acariciaba tu sonrisa. Aún recuerdo la arena entre los dedos de mis pies, y tú que no querías descalzarte... Eres un hipócrita, sabes? Ahora no me vale que me vengas con cuentos de que te encanta la playa, mentiroso! No sé si pretendías o no hacerte el interesante, aunque desde luego lo parecías, sobre todo con aquello de despertarme a las seis, vendarme los ojos, y llevarme a ver amanecer. Que sí, que aquel pequeño reducto de arena en la orilla del Tíber no era lo que yo había soñado, pero seguía siendo un amanecer, una playa, tú y yo. Siempre fuimos un 'tú y yo' extraño, tan efímero y a la vez tan eterno; diferente, especial.


Foto: el Tíber en Roma, 2010

lunes, 21 de marzo de 2011

234, elogio de la locura

Corre, que llegamos tarde a tomar el té de las cuatro y sesenta y tres. Corramos saltando azoteas, allí donde estemos preparados para estar a la altura de las circunstancias; volemos como los pájaros, deshazte de tu jaula, de la prisión que nos aleja de la realidad. Saltemos desde un rascacielos mientras comemos helado de coco y chocolate. Cómprame la mitad del mundo, quiéreme. Hazme sentirme viva.

lunes, 14 de marzo de 2011

la pluie.

Lluvia. Pequeñas gotitas de agua que se estrellan en la ventana a través de la que ella contempla el mundo a sus pies. Una luz invernal a mediados de marzo. Hoy es uno de esos días asquerosos en los que todo pesa más que de costumbre, en los que los remordimientos no se alejan de ti. Entonces te das cuenta de que ahora no eres más que una mota de polvo suspendida en el aire que antes respirabas. Y suspiras; te sientes culpable, culpable de todos aquellos errores que cometiste creyendo hacer lo correcto.

lunes, 7 de marzo de 2011

värmland

Nunca supe muy bien por qué desapareció. Creo que la última vez que le ví fue en el bosque de hayas cercano al río. Solían decir que pasaba allí las tardes enteras hasta que se iba el sol, y en invierno, cuando anochecía temprano, se escapaba de casa incluso antes de comer para refugiarse allí. Recuerdo verle sentado en el embarcadero del Vänern, con sus delgadas piernecitas colgando, y la mirada perdida en el horizonte, oteándolo constantemente. Parecía esperar a alguien, alguien que nunca llegó. Entonces, quizás por su presencia, aquel lugar me resultaba embriagador. Él inundaba el aire con su sencillez, y cuando los rayos del sol rozaban su fina piel, parecía deslumbrar a todo aquel que se le acercara. Y su pelo se volvía todavía mas rubio conforme pasaba la primavera. Creo... No, estoy segura de que la primavera le devolvía a la vida. Y sin embargo, fue entonces cuando, un día, de repente, dejé de saber de él. Por muchas horas que pasara escondida en el bosque esperando su llegada, nunca volvió. Desapareció, sin más.

miércoles, 2 de marzo de 2011

flying thoughts


Sabes? A veces me gustaría sentirme como una golondrina, y volver por primavera. Pasar el frío invierno lejos de aquí, lejos del mundo real. El otro día soñé que... La verdad es que era un sueño muy extraño. Recuerdo unos globos que se elevaban, y alguien sujeto a ellos también. Ascendía hacia la libertad. Ser libre, suena bien, verdad? No sabes lo que me gustaría escucharte prometerme que un día tú y yo seríamos libres. Y nos escaparíamos! Te imaginas...? Bueno, basta por hoy de tonterías, el aire sigue cortándote la cara cuando caminas por la calle, aun ni si quiera huele a primavera, ilusa.