miércoles, 9 de junio de 2010

Y luego llegó él, entonces, cuando menos me lo esperaba, con la sonrisa puesta y millones de dosis de buenos momentos, como si fuese la felicidad personificada. Y entró en mi vida de esa forma tan rara, pasó todo tan rápido... Fue como algo fugaz, aunque, por el contrario, terminó por quedarse a mi lado. En dos días ya habíamos ganado confianza (y x mucho que siempre diga qe que asco cuando coges confianza, he de reconocer que me alegro de que asi fuera), pasaron aquellas navidades tan raras, y poco después se convirtió en mi mejor amigo, como de la noche a la mañana, pero no, yo sabía que no había sido tan rápido y superficial, que en esa noche habíamos vivido demasiadas cosas como para qe no fuese así. Y pasaron enero y febrero, y por fin marzo. Quizás aquel fuese uno de los mejores meses de mi vida, y él tiene la culpa. Tardó en llegar, pero por fin italia, y joder que buen viaje. Solo se puede describir en un puñado de palabras: tú, el puente vecchio, la noche, un deseo, un barco, y un veinticinco de marzo. Y así, como si hubiese estado preparado desde hace tiempo, pasó. Claro que desde entonces hemos tenido malos momentos, joder, quien no los ha tenido... Pero sabes? Esa decisión del nueve de abril es la mejor que he tomado en mi vida, y tú, eres lo mejor que hasta ahora me ha pasado.


2 comentarios:

Anónimo dijo...

no funcionan los comentarios

Guillermo dijo...

enhorabuena!