jueves, 29 de abril de 2010

Luz matinal, sábanas color café y besos en el cuello. Me despierto y tus ojos están mirándome. Me sonríes sin decir nada más. Luego, tu boca se encuentra con la mía, y un escalofrío recorre mi cuerpo desde la punta del meñique del pie hasta la nuca. Y una de tus mentiras consigue sacarme la sonrisa tonta que tanto te gusta ver. Tu mano baja lentamente por mi espalda desnuda, después te giras, y apoyas la cabeza sobre mi pecho mientras tus dedos juguetean con uno de mis rizos. Te abrazo, sé que siempre te ha gustado. Luego cierras los ojos, y murmuras algo que dices todas las mañanas: - En mi vida había sido tan feliz -.

1 comentario:

La niña de Caronte dijo...

frases tan bonitas no se escuchan siempre. muás