viernes, 5 de marzo de 2010

Aparecías y desaparecías de mi mente, pero últimamente llevas varias noches durmiendo en ella. Y en estos días yo no dejo de pensar en ti, ocupas el cientoveintiséis por ciento de mis pensamientos, y estar contigo se ha convertido en mi afición. Las noches pensando en tu sonrisa se han vuelto frecuentes, y también las noches en las que pareces estar respirando a mi lado. Entonces sueño. Sueño que hay una persona en mi vida que sabe exactamente cómo hacerme feliz, sueño que esa persona me conoce mejor que nadie y que se hace querer tanto tanto tanto, que es inimaginable ese sentimiento, hace que incluso el querer cambie de nombre. Y cuando despierto, te miro. Suspiras, y sonríes. Me miras. Te quiero.

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